Viernes, 09 Agosto 2019

De San Pacho a San Pachito

Ubicado al nororiente de la ciudad de Medellín, sobre y alrededor de una montaña, se erige un pintoresco barrio que cuenta todo un repertorio de historias de resistencia, que se enmarcan en la apropiación y la reivindicación de lo perdido y lo ganado; nos referimos por supuesto al Barrio Moravia.

Por: Anyi Castillo y Alexandra López Asprilla

 

La diversidad es un tema que ha atravesado el país y esta se ha visto permeada desde siempre, pues en ella habitan un sin número de creencias, religiones, comunidades y etnias. Esto ha permitido que lo que hoy llamamos o conocemos como Cultura Colombiana sea rica en pluralidad y permita que los diferentes pensamientos y saberes se manifiesten de una u otra manera. Es así como en Medellín que es una de las ciudades más grandes de este país, convergen diversos seres, puesto que esta ciudad acoge y recibe a personas de todo el territorio colombiano. Como es el caso de algunas personas afro de otros departamentos que han migrado o habitan a este territorio por diferentes motivos, puede ser en busca de nuevas oportunidades laborales, estudio o simplemente llegaron aquí y se sintieron a gusto con aquello que encontraron.

 

Se estima que en Medellín, aproximadamente el 10% total de la población es afro. Sin embargo por el hecho de estar en otro departamento no significa que las tradiciones se pierdan o se vean relegadas, aunque no desconocemos que a veces también este hecho pueda ocurrir, pues factores como el racismo, la discriminación entre otros hacen que el autorreconocimiento como afro se vea afectado. La presencia de personas afro en las diferentes comunas que habitan el territorio Antioqueño es notoria, va en crecimiento e influye en las expresiones culturales del espacio. Por ejemplo, en la comuna 8 de Medellín habita una población de 14.987 ciudadanos afro, donde sus diferentes costumbres, hábitos y tradiciones negras tienen una incidencia importante en los barrios.  

 

San Pachito es una claro ejemplo de la incidencia afro en Medellín. Esta es una fiesta que nace en Quibdó con el nombre de San Pacho, pero este nombre se modifica en  la ciudad de Medellín ya que aquí no se realiza con tanta magnitud como en Quibdó.

 

La fiesta de San Pacho nace hace más de trescientos años. Su origen se remonta al 4 de octubre 1648 cuando un monje franciscano inauguró un templo católico en honor al santo y para celebrarlo se realizó una procesión en canoas por el río Atrato. A partir de 1926 se incorporan desfiles y comparsas organizados por los barrios que por aquella época tenía Quibdó, los hoy llamados barrios tradicionales.

 

 

Esta fiesta tiene como fin festejar y homenajear al patrono San Francisco de Asís, la viva muestra sobre cómo un pueblo negro celebra a un santo blanco. 

 

Cada año desde el diecinueve de septiembre hasta el cinco de octubre, los habitantes de Quibdó salen a festejar (con comparsas, desfiles, danzas, balsadas en el Río Atrato, celebraciones religiosas en las iglesias y demás) a su santo patrono San Francisco de Asís, o como los chocoanos lo llaman, San Pacho. Es una fiesta que invita y convoca a toda la comunidad, puesto que los habitantes de cada barrio se unen para organizar los bailes, cachés, maquillaje, coreografías y demás

 

 

La colonia afrochocoana que habita el Municipio de Medellín y el área metropolitana, no deja atrás sus costumbres franciscanas y realizan una réplica del San Pacho, denominado San Pachito. Esta celebración realizada durante el mes de octubre de cada año, no solo cuenta con eventos musicales, sino culturales, ambientales, educativos y de emprendimiento.

 

Si usted pregunta en Medellín por San Pachito, le van a hablar del bunde que se realiza un sábado de cada octubre desde el Palo hasta el Parque de las Luces; usarán palabras como carnavalesco, euforia y sabor pero; pocas veces harán alusión a los demás componentes educativos y culturales que contiene esta celebración en Medellín

 

San Pachito no tiene las mismas magnitudes culturales y organizacionales como las tiene San Pacho. Por ejemplo, en Quibdó “para hacer los caché eso era que los líderes de cada barrio se reunían con la gente y llegaban a un acuerdo de cuales iban a ser las comparsas y de ahí era que se sacaban los caché, osea la vestimenta que se utilizaría cuando iban bailando en los recorridos. Eso pues dependía más que todo de las comparsas. Elegían personas del mismo barrio o de otro barrio que les pudieran fabricar las vestimentas”, cuenta Johan Arango oriundo de Quibdó que hoy vive en Medellín.                                                   

 

 

Los caché tienen unos diseños muy particulares y originales, tanto así que se puede decir que nunca se repiten, siempre intentan innovarlos como cuenta Yesid Mosquera: “alguna vez escuché gente de la Yesquita decir que ellos mandaban a diseñar los trajes a Bogotá o miraban los de Río y los adaptan a la capital” pero como asevera Johan, también hay quienes “simplemente se ponían una camisa con un emblema o algo propio del mismo barrio y todos se uniformaban”

  

Esta tradición de la camiseta estampada con un emblema se evidencia también en Medellín, donde es más común que la gente haga camisetas a que elabore los caché como lo expresa Kelly Yecenia Palacio: “tú tienes un grupo de amigos o lo que quieras y dices ¡ey muchachos! ¿qué vamos a hacer para San Pacho? Las camisetas. Aquí más que todo se hacen las camisetas”.

 

 
Eso no significa que todos salen con camisetas o con caché, hay quienes simplemente salen con su mejor pinta a la calle para representar ese orgullo de ser afrochocoano.

 

 

¿Y el remate del San pachito? Algunos van a bares o discotecas de la ciudad, sus casas o  como dice David “la shakira”, el remate es “en la casa de Dios, o sea Moravia. El mejor barrio de Medellín”. 

 

*Este artículo es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Archivo Vive Afro

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