Martes, 25 Agosto 2020

Ley 70 de 1993, 27 años después

La Ley 70 de 1993 reconoce la propiedad colectiva de la tierra de las comunidades afrocolombianas que han habitado históricamente en un territorio.

 

Por: Ginna Litceth Ramos Castillo 
Tumaqueña y Abogada Orgullosamente Afrodescendiente

 

El 27 de agosto del año 1993 se estableció la ley 70, la cual en primera instancia hace un reconocimiento de las comunidades negras que han ocupado tierras baldías en las zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción y el derecho a la propiedad colectiva. Este reconocimiento es de vital importancia para las comunidades afrodescendientes ya que se trata de la propiedad de la tierra y representatividad colectiva que desde antes de la abolición de la esclavitud habían planteado para la constitución y la conservación de sus comunidades.

 

Su iniciación se desprende de la Constitución Política de 1991 cuando se crea el artículo 55 transitorio. Dichos artículos son aquellos que, en la mayoría de los casos, su aplicación es por un tiempo corto; porque su objetivo es que el tema se trate con mayor profundidad. ¿Pero se ha tratado con mayor profundidad 27 años después? ¿Qué ha ocurrido con esta ley? Estos interrogantes, son quizás, uno de los tantos que nos hacemos las personas negras de este país que hemos sufrido directa o indirectamente la violencia y el racismo en la sociedad colombiana.

 

Si lo vemos desde nuestra Constitución política de 1991, tuvieron que pasar 2 largos años para que se le diera un “pequeño reconocimiento” a nuestras comunidades es una ley que poco o nada se cumple, escrita parece perfecta, pero lastimosamente no se ha hecho efectivo su acatamiento.

 

Es esencial la difusión de nuestros derechos colectivos como grupo étnico existente en el territorio, nuestras comunidades deben conocer la legislación que el Estado colombiano ha creado en favor de los grupos minoritarios, pues esto permite garantizar que los hagamos exigibles.

 

Según la ley 70 el Estado colombiano, le entrega la calidad de dueño a las comunidades negras, pero no de forma individual, si no colectiva; es decir que todos los miembros de estas comunidades tienen la titularidad o título de las tierras en que han venido viviendo desde la época de la esclavitud, bien sea porque conformaban grupos libres llamados palenques en territorios que para la época eran selváticos o porque después de la esclavitud siguieron viviendo en estos territorios y se encuentran a los lados de los ríos de la costa pacífica de los campos de Colombia.

 

Conjuntamente, se busca con esta ley, salvaguardar las costumbres que se han repetido durante años, ya que se han convertido en parte de las personas que habitan en este territorio. Dichas costumbres enmarcan una identidad cultural que también incluye la forma de subsistir de nuestras comunidades, como la forma en que utilizan la producción agrícola, la pesca, la minería entre otros.

 

Después de 27 años de creada la ley 70 vemos que la violencia indiscriminada en nuestros territorios, los desplazamientos forzados, los cultivos ilícitos y el abandono del Estado en estas regiones no hacen que dicha ley se cumpla.

 

Las comunidades negras se han convertido en protectores de la biodiversidad en sus territorios garantizando un ambiente sano para todo el país y la preservación de la fauna, flora y los demás recursos naturales necesarios para la existencia del hombre en la tierra, pero esto no es suficiente ya que se requiere de la existencia de un mínimo de paz y tranquilidad para este conglomerado que lucha día a día por el bienestar de su comunidad.

 

Falta mucho por hacer para que esta ley por fin se cumpla, aunque el Estado Colombiano ha adquirido compromisos en cuanto al a búsqueda de los mecanismos apropiados para que se impulse un desarrollo adecuado con nuestra etnicidad para que sea exitoso y eficaz su cumplimento.

 

Palabras claves: Ley 70 de 1993, Comunidades negras, violencia, racismo, Constitución Política de 1991

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación. 

 

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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