Viernes, 09 Agosto 2019

Caminos que llevan a mi pueblo

Desde allí no hay jerarquías porque la lucha es en conjunto, por el evitar seguir sintiéndose desterrados de todo lugar, porque ante tanta incertidumbre, ese pedacito ya hace parte de ellos desde la producción, recepción y re-significación para renacer desde sus raíces y mantenerse en pie de lucha. 

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Por: Geral Medina, Yolaine Mendoza y Erika Aguilar Carabalí

 

“Eso es un Chococito para mí, un chocó… Tiene todo, cumple con todos los elementos y es un lugar muy diverso porque tiene influencia del Urabá y del  mismo Chocó; es una de las cosas que más me llama la atención, allá está concentrada toda la población negra, allí encuentras Pacífico, Costa Atlántica y eso es como lo chévere, es como un crisol de gente afrocolombiana”. Fredinson Salas 

 

En el barrio Moravia, justo un domingo en la mañana, el sol alumbraba y hacía ver tan radiante la comuna 4 de la ciudad de Medellín que entre diversidad, colores, calles estrechas, olores y música en cada esquina mostraban una población diversa y espontánea. Se refleja un “Contar lo Nuestro” desde las vivencias y recuerdos que traía para quienes allí llegaban. Como una ventana que se abría para sentir cerca ese su lugar natal, en aquel Oasis. Yecenia Palacios, una mujer de piel negra, alta, contextura delgada y peinada con unas trenzas largas, que entre timidez y uno que otro saludo a quienes allí la conocían, lleva viviendo en Moravia más de 20 años; ella es una de las tantas personas afro que hacen parte de este espacio lleno de historia, resistencia y tenacidad, y es quien nos guiará durante el recorrido.

 

 

Al recorrer las calles estrechas que conducen a historias pintadas entre grafitis, el piso pavimentado desaparece para darle paso a uno combinado de barro, huecos y piedras, que dejan ver uno de los sectores de mayor población afro en Moravia y que entre sus barrios está el Oasis, que también se dibuja desde del reflejo del olvido estatal. Estar en el Oasis parecía como estar en un pequeño pueblo que para sus habitantes lo es todo, su refugio, su pedacito de espacio, el lugar donde comparten unos con otros, ¡eso es resistencia! Sus calles parecen estrechos laberintos y casas amontonadas una en otra, ver el panorama da un leve temor de que en cualquier momento todas esas casas se pueden venir abajo y quedar nuevamente en la nada. Como ocurrió en el año 2017 cuando un incendio ocasionó que más de 100 familias se quedaran sin casa.

 

Entre las risas escuchadas estaba la de un joven jocoso y aparentemente enamorador, que entre pipilongo y uno que otro recuerdo reflejaba en sus ojos el disfrute de recorrer esos caminos que sin querer lo conducían a un pedacito de su natal Riosucio, Chocó. Él es Fredison y expresa “El haber estado en Moravia, recorriendo esas calles, ese barrio me transportó por un instante a las calles de Quibdó. Por su gran parecido con esta zona. Entonces me sentí muy seguro en el sector en el sentido en el que estaba rodeado de mi gente, me hizo sentir seguridad, ese pequeño espacio”.

 

 

 

Para entender cada situación que allí se plasma y entender esta zona norte de la ciudad de Medellín, es necesario entender su historia; y es que fue en los años 80 cuando el barrio Moravia empezó a salir de entre los escombros y las basuras que provenían de la ciudad, muchos de sus habitantes eran familias campesinas, que se ganaban la vida con el reciclaje. A Moravia han llegado personas provenientes del Urabá antioqueño, el Chocó y habitantes de la ciudad que no tenían la forma de obtener una casa propia, vieron la oportunidad en este sector para tener un techo de aluminio y tablas donde pudieran vivir con sus familias. Yecenia desde su sonrisa y tono de voz bajo lo describe como “una cuestión de sobrevivir”.

 

“Poder estar con las personas, compartir sus experiencias fue sentirse por un momento en mi hermoso Chocó, porque Moravia cumple con todas sus dinámicas. Hay un abandono estatal, una marginalización, son muchos estereotipos y prejuicios sobre ese lugar, fue como transportarme allá y ver cómo dentro de un contexto urbano hay algo parecido a lo que se vive en el Chocó”. Así lo describe aquel hombre jocoso y aparentemente enamorador.

 

Moravia es además un sector muy comercial por sus habitantes, según Yecenia muchos de ellos no ven la necesidad de desplazarse hasta el centro de la ciudad porque consideran que la mayoría de sus necesidades las pueden suplir en el mismo barrio, puesto que entre su diversidad en el comercio se encuentran desde supermercados, almacenes de ropa y restaurantes. Entre los atractivos de esta comuna se encuentran la unión y la fiesta, en ella está la mirada ambiciosa de algunos que consideran que por ser un sector central, claramente los beneficiaría más y los hace sentir no merecerlo; como si entre tanta cosa no estuviera bien que ellos, los habitantes de Moravia, sintieran un poquito de “privilegio”.

 

 

Para comunicar solo falta una mirada, para transmitir lo que conlleva, solo hace falta una conexión, el barrio Oasis se resume entre el folklor, lo popular, las tradiciones que establecen esa búsqueda entre lo que se deja y lo que se encuentra para no alejarse de aquello que se es, que enmarca su esencia y su ser. Esas condiciones de vida comprenden el ubicarse en un espacio con unas condiciones de terrenos que abrazan la cultura y que al sumarlo están inmersas más desde un valor simbólico que derrota a un valor material.

 

Desde allí no hay jerarquías porque la lucha es en conjunto, por el evitar seguir sintiéndose desterrados de todo lugar, porque ante tanta incertidumbre, ese pedacito ya hace parte de ellos desde la producción, recepción y re-significación para renacer desde sus raíces y mantenerse en pie de lucha. 

 

*Este artículo es el resultado del diplomado Contar lo Nuestro: Narraciones Ciudadanas sobre el patrimonio cultural inmaterial de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales, palenqueras e indígenas de Medellín, un proyecto apoyado por la Alcaldía de Medellín en la línea de Movilización y participación ciudadana y certificado por la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia.

 

 

*Fotografía: Cortesía

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