Viernes, 22 May 2020

Cómplices en el silencio y victimarios en nuestra indiferencia

Como sociedad de una forma directa silenciamos la voz y el clamor de aquellos que luchan por la defensa de los derechos humanos y del territorio, olvidándonos de un aspecto muy importante en estas luchas.

 

Por: Margareth Paz Valencia*

 

El territorio colombiano ha sido blanco de la violencia en todas sus presentaciones (económica, política y social) y como sociedad, nuestra indiferencia ha contribuido activamente a que estos fenómenos y vulneraciones a derechos fundamentales aumenten.


La vida es el derecho más importante para los seres humanos. La vida tiene varios factores; la vida humana en sus formas corporales y psíquicas, la vida social por medio de la cual estos realizan obras en común y la vida de la naturaleza, que relaciona a los seres humanos con las demás especies vivientes.

 

La constitución política de Colombia en su artículo 11, nos habla de este derecho fundamental y lo presenta de la siguiente manera:

“Artículo 11. El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”: De este precepto normativo podemos inferir que nadie podrá matar a otro y que todo ser humano tiene el derecho esencial de conservar su vida, y como pertenecemos a un Estado social de derecho, ante una situación que pongan en peligro nuestra vida debemos acudir al Estado, para que este a través de las autoridades nos suministren lo que conocedores del tema llaman seguridad ciudadana.

 

¿Pero qué es la seguridad ciudadana?
La seguridad ciudadana es el proceso de establecer, fortalecer y proteger el orden civil democrático, eliminando las amenazas de violencia en la población y permitiendo una coexistencia segura y pacífica. Se le considera un bien público e implica la salvaguarda eficaz de los derechos humanos inherentes a la persona, especialmente el derecho a la vida, la integridad personal, la inviolabilidad del domicilio y la libertad de movimiento; en Colombia esta se encuentra en cabeza de la Policía Nacional.

 

Resulta necesario hablar de lo anterior, debido a que para ninguno de nosotros es un secreto que en lo que va del año, continúan siendo blanco de la violencia en nuestro país los líderes sociales, situación que es abordada de manera detallada en el escrito de Yeison Arcadio Meneses Copete "¡Que no las mate nuestra indiferencia…!". Personas que siempre han estado y estuvieron en el ojo de la criminalidad de un país donde la seguridad es cosa de pocos, donde sus denuncias y solicitudes de protección son ignoradas, pero una vez ciegan sus vidas, el Estado debe tener certeza que corresponden a personas que ejercían algún tipo de liderazgo en sus comunidades. (Ver: '¡Que no las mate nuestra indiferencia…!')

 

Como sociedad, de una forma directa silenciamos la voz y el clamor de aquellos que luchan por la defensa de los derechos humanos y del territorio; olvidándonos de un aspecto muy importante en estas luchas: No le están pidiendo regalos a nadie y ojo con lo siguiente: solo están buscando que se hagan efectivas las herramientas jurídicas que se crearon, con el fin de proteger y garantizar condiciones de vida digna. (Ver: 'La Plomocracia')

 

Han pasado años y nuestra indiferencia continúa siendo protagonista, en estos tristes sucesos.

¡Nos están matando!

 

Y si no dirigimos nuestra atención a aspectos que realmente importan, el cambio no será fácil.

 

*Abogada.

 

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*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

 

 

 

 *Fotografías: Cortesía

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