Jueves, 27 Septiembre 2018

Amor afrocentrado: ¡la mierda destinada a nosotras!

El amor afrocentrado es una de las tantas infecciones románticas que ha dejado la estructura del movimiento político afrodescendiente en Colombia a las mujeres negras. 

facebook

Por: Fares Montaño David*

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

 

Nosotras las mujeres negras hemos liderado esta lucha desde el abandono y la idealización de verse al lado del hombre negro, que al final desde la consciencia de su identidad y atado a su masculinidad amorfa, decide dejar de lado a su compañera para emprender el camino de la mano de una mujer blanca.

 

 

Un hombre negro tiene suerte de ser amado por una mujer negra, esta sería mi versión corregida de un fragmento de “Tous Les Mêmes”, canción de Stromae. Lo expreso así, porque viendo hoy cómo se lleva el tema del amor afrocentrado en Colombia, es claro que las únicas que luchan por esa utopía son las mujeres negras; parece que mientras una mujer negra está con “su hombre negro’’, él está viviendo la fantasía en su cabeza con una mujer blanca, no importa si aún él no ha logrado materializar ese sueño. Al final la historia de este pueblo, el movimiento político, los hechos dados en función del tiempo y el espacio, muestran que no importa qué tanto dé, o qué tanto esté preparada socioeconómica y emocionalmente una mujer negra, al final será reemplazada por la blanca-mestiza.

 

 

Es decir, mientras una mujer negra aplica lo que la historia le ha enseñado a hacer cuando se tiene un hombre negro al lado: brindarle sus saberes, apoyarlo de forma incondicional, sanarle las heridas, darle consuelo, otorgarle sexo y cuidados, ayudarle en su deconstrucción, ser el reemplazo de la estructura materna, tener disposición y tiempo suficiente para él; al final, casi siempre debe verlo abrazar el seno de la blanca o mestiza y todos esos años de trabajo, amor y formación se irán con ella. Se hace urgente eliminar lo putrefacto de lo romántico en las interacciones y relaciones entre mujeres y hombres negros, debido a que en el amor interracial, los hombres negros siempre van a preferir lo blanco que no poseemos y muchas veces nos obligan a imitar. Al final, el desgaste moral, emocional, económico y la soledad es lo que nos abraza.

 

 

Después de todo, no es suficiente que la realidad de la colonización nos obligara a ser el objeto sexualizado del esclavista, no ha sido suficiente la violencia para obligarnos a encajar en el estereotipo de lo negro para satisfacer lo blanco. La hipersexualización, el cuestionamiento moral acerca de nuestra sexualidad, la culpa y el ejercicio tóxico de poder ejercido por parte de los hombres sobre nosotras para cumplir con sus estándares; aún nos mantienen lejos de ser elegibles, mucho más si la piel es más oscura, pero como dice una de mis hermanas: “el hombre negro fuera de ser opresor, también tiene permitido escoger a quién amar y de quién dejarse amar” o habría que preguntarle a Frantz Fanon, a Juan Guillermo Cuadrado, a Seal, a Kanye West, a mi hermano mayor, a Seretse Khama porqué escoger a una mujer blanca en vez de ser rey africano, a Barack Hussein Obama Sr, a Michael Jordan, a nuestro adorado Childish Gambino, a Mister Black, a James Brown, a Jack Johnson, a Emmanuel Eboué a quien la esposa lo dejó en la ruina, a Marcelo Vieira, a Pambelé, a Joe Arroyo, o cualquier otro hombre negro de nuestro alrededor por qué escoger a una mujer blanca para construir la vida cuando la mujer negra atravesó su ser para levantarlos y ponerlos en el pedestal.

 

 

Finalmente insisto que nosotras las mujeres negras en Colombia debemos buscar la forma de sacarnos esta contaminación generada desde la violencia romántica dada por el patriarcado. No es que el amor afrocentrado esté mal, lo que está errado es dar una lucha en nombre de la nada, dar un salto al vacío esperando que el otro que no ha despertado en 400 años a pesar de todo, lo haga ahora.

Se hace urgente ser conscientes que con todo lo que significa ser una mujer negra, tenemos el derecho de acallar las demandas de este sistema misógino que todo el tiempo nos obliga a definirnos, a encajar, a sentir culpa por estar solas, por sentir dolor cuando nos dan el afecto a gotas, por fracasar en una lucha que parece más un chiste, donde nunca seremos la parte importante. Al final de este camino seguimos rogando al otro que nos de amor, pero no prestado.

 

Billie Holiday, Love Me Leave Me: “…Quiero tu amor, pero no lo quiero pedir prestado”.

  

*Fares Montaño David: Líder del proceso organizativo ENNyE, activista, afrofeminista, defensora de derechos humanos - Amnistía Internacional.

 

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

 

Ver más columnas de Fares

 *Fotografía: cortesía.

banner vertical derecha
Suscríbete a nuestro boletín